Trastorno de personalidad por evitación.

Buenas, queridos lectores, nuevamente deseo compartir con vosotros un trastorno poco conocido por el público en general, pero que dentro del mundo de la psicología es muy famoso. Más adelante les explicaré por qué. Antes, comencemos a resolver algunas incógnitas.


¿Qué es el trastorno de personalidad por evitación (TPE)?

El TPE es un trastorno que se caracteriza por mostrar un patrón acusado de inhibición social. Esto significa que quienes lo padecen se muestran extremadamente sensibles respecto a las opiniones de los demás; esta sensibilidad les lleva a evitar de manera deliberada y sistemática las relaciones con otras personas, teniendo así un aislamiento social.

Algunas teorías nos hablan de la evitación social como una línea ascendente. Esta línea comenzaría con la timidez llana y común, pasaría por un trastorno de fobia o ansiedad social. El siguiente paso sería un TPE y, según algunos autores, su punto máximo sería el Trastorno de personalidad esquizoide.

Quienes padecen TPE muestran un gran temor a ser rechazados, derivado de su inseguridad personal y baja autoestima. Su temor a dar una mala imagen les lleva a un aislamiento social casi absoluto.

Las personas con este desorden presentan ante todo un acusado aislamiento social, no pueden dejar de autocriticarse, y solo establecen contactos con otras personas si consideran que no las rechazarán.

Algunos de los síntomas más significativos son:

· Aislamiento deliberado de otras personas.

· Ansiedad acusada y casi insoportable en situaciones sociales.

· Timidez extrema en las relaciones con otras personas, a pesar de que desearían tener contacto.

· Hipersensibilidad a la crítica.

· Baja autoestima, realizando una autocrítica constante y valorándose como inferior al resto.

· Sensación de suspicacia y desconfianza hacia el resto de personas, anticipando que serán juzgados y humillados.

· Hipervigilancia y alerta permanente, en previsión de posibles amenazas.


¿A qué se debe el trastorno de la personalidad por evitación?

Los factores que pueden dar lugar a un TPE no están del todo claros. En principio, se cree que existen desencadenantes genéticos, fisiológicos y sociales, y que todos ellos pueden ser relevantes.

Desde el punto de vista genético, parece probable que exista un cierto componente hereditario. Al igual que en otros TP, las personas con antecedentes familiares podrían tener una mayor predisposición.

Respecto a la parte fisiológica, se cree que este también es un elemento que podría influir en la aparición del TP. Así, por ejemplo, personas que hayan sufrido cambios físicos o corporales, por ejemplo, como consecuencia de una enfermedad, puede ver alterada de manera sustancial su autopercepción y la seguridad en sí mismas, desarrollando una baja autoestima y dando lugar a un TPE.

Por último, se ha concluido que el mayor peso en la aparición de un TPE lo tienen las experiencias relevantes que ha debido afrontar el propio individuo. Un ejemplo podría ser el de alguien que haya sufrido rechazo en su infancia; el no sentirse respetado por sus seres cercanos o sus padres, sería un factor predisponente. Supuestos similares podrían ser, haber sufrido bullying, maltrato psicológico o abusos.



¿Qué tipos existen de TPE existen?

Como comenté hace un momento, algunas teorías explican que hay una línea ascendente entre la típica timidez que no es patológica y el TPE. En este sentido, debemos diferenciar los distintos grados. Un TPE es un caso muy grave y patológico que hace que su vida cotidiana se vea afectada de una manera muy grave, mientras que ser una persona tímida no es algo patológico, y que se tengan dificultades para hablar en público tampoco.

Al mismo tiempo que hay diferentes niveles, existen diferentes subtipos del TPE. Estos varían en función de los rasgos concretos que se presentan en el paciente.

Las categorías serían las siguientes:

Evitación conflictiva: El paciente presenta rasgos negativitos, en los que el afectado muestra sentimientos ambivalentes y variables sobre sí mismo y los demás. Su comportamiento suele ser: nerviosismo, dubitativo o el encontrarse en permanente conflicto interno.

Evitación hipersensible: El paciente muestra la presencia de rasgos paranoides. Aquí, las personas afectadas muestran una actitud suspicaz y desconfiada, temerosa de las actitudes del resto de personas. El elemento más destacado es la permanente creencia de que todo el mundo va a actuar maliciosamente hacia el paciente.

Evitación Fóbica: Las personas clasificada en esta categoría suelen mostrar un patrón de comportamiento por el que están permanentemente anticipando sus temores, para poder así evitarlos. Su actitud es acusadamente nerviosa y escrupulosa.

Evitación auto-desertora: Encontramos los casos en los que se aprecian rasgos de personalidad depresiva. Aquí hablamos de personas que intentan reprimir pensamientos o recuerdos dolorosos, que se les presentan constantemente. En ocasiones, estos individuos pueden presentar rasgos o tendencias suicidas.



¿Cómo se trata el TPE?

Como les comenté al principio del artículo, tenía una buena noticia relacionada con este trastorno de personalidad: es de los pocos que ha arrojado una respuesta positiva y prometedora a tratamientos psicológicos eficaces, es decir, se puede curar.

Es un tratamiento complejo, puesto que cada persona es un mundo. Sin embargo, los mismos resultados nos han arrojado pautas que son bastante útiles para estos trastornos.

Un primer enfoque, consiste en el empleo de terapias individuales de tipo cognitivo-conductual; mediante este tratamiento, se busca desmontar las creencias disfuncionales nucleares del paciente, las cuales afectan a su conducta, sus cogniciones y emociones. También suele emplearse aquí la terapia de exposición, la más temida pero la más eficaz, puesto que consiste en enfrentarse a aquello que está evitando constantemente, con la enseñanza de herramientas adecuadas y de forma gradual. Se basa, por tanto, en confrontar aquello que le asusta y las situaciones a las que tiene aversión.

También suele ser de utilidad el empleo de terapia grupal, así como el entrenamiento de las habilidades sociales. Con estas intervenciones se facilita que el paciente comience a desarrollar las competencias básicas para desenvolverse con otras personas. Además de dotarlo de habilidades y una nueva perspectiva de vida diferente a la que estaba acostumbrado.

Este es uno de los Trastornos de la personalidad más problemáticos a nivel personal. Sin embargo, como comenté antes, la gran ventaja es que tiene solución y puede llegar a curarse.

Si quisieras saber más sobre este trastorno, no dudes en escribirme con tus dudas.

  • Twitter Social Icon
  • Facebook Social Icon
  • LinkedIn Social Icon

Rodrigo Costal. Psicólogo General Sanitario.